Desde 1979, el premio Pritzker de Arquitectura es considerado el “Nobel” de la disciplina, y se otorga a un arquitecto o arquitectos vivos, cuyo trabajo demuestre una combinación de talento, visión y compromiso, y que haya hecho contribuciones consistentes y significativas a la humanidad a través del arte.

Este año, en su edición número 42, Arata Isozaki, originario de Oita, Japón, fue el acreedor a este prestigiado reconocimiento, gracias a su visión, su enfoque vanguardista, su profundo compromiso con el “arte espacio” y la metodología transnacional que ha evidenciado desde los años sesenta.

El visionario arquitecto ha sido reconocido por facilitar el diálogo entre el Este y el Oeste, reinterpretar las influencias globales dentro de la arquitectura y apoyar el desarrollo de las nuevas generaciones en el campo. Su precisión y destreza se demuestran a través del dominio de una gama de técnicas de construcción, interpretación del sitio y contexto e intencionalidad en los detalles.

Arata Isozaki estudió en la Universidad de Tokio, donde uno de sus mentores fue el conocido arquitecto Kenzo Tange, con quién trabajó hasta 1963 para posteriormente establecer su propio despacho. En sus primeros trabajos, Isozaki combinaba la tradición japonesa con las modernas estructuras realizadas con alta tecnología. A partir de 1970 su estilo fue evolucionando y comenzó a sustituir los elementos tradicionales por detalles posmodernistas como bóvedas, esferas y otros elementos geométricos.

A pesar de su evolución como artista, Isozaki sigue combinando elementos orientales con los occidentales, e incorpora en sus construcciones efectos visuales que permiten que la imagen cambie dependiendo del ángulo de observación. Durante su carrera ha seguido tendencias brutalistas, metabolistas y posmodernistas.

Además del Pritzker, el arquitecto japonés ha sido distinguido con numerosos premios internacionales, entre ellos el de la Asociación de Arquitectos de Japón, el del Royal Institute of Architects y el de la American Academy, entre muchos otros. Actualmente es profesor visitante en Yale, Harvard y Columbia.

El premio Pritzker consiste en US $100,000 dólares y un medallón de bronce, los cuales se otorgan en una ceremonia celebrada en un lugar de gran importancia arquitectónica para el mundo. Este año, Isozaki recibió el reconocimiento en el Palacio de Versalles, en Francia.

“Con un profundo reconocimiento de la historia y la teoría de la arquitectura, y abrazando las vanguardias, Isozaki nunca se limitó a replicar el status quo”, declaró el jurado. “Su búsqueda de arquitectura significativa se reflejó en sus edificios, que hasta hoy, desafían las categorizaciones estilísticas, están en constante evolución y siempre tienen un enfoque fresco”, concluyó.

Casa del hombre   Ceramic Park Mino