Recientemente, se anunció un plan para rescatar y repoblar el Centro Histórico de la Ciudad de México, a través de una importante inversión público-privada, orientada también a reactivar los sectores de comercio, turismo y vivienda. Se busca, entonces, atraer inversión y generar empleo, reactivar el turismo cultural y hallar puntos de equilibrio entre la arquitectura histórica y la contemporánea.

Para ello, debe tomarse en consideración que se han contabilizado en la zona cerca de 63 inmuebles abandonados o que tienen un uso inadecuado. Muchos de ellos son edificios que tienen un comercio en la planta baja, mientras que las plantas superiores son sub-utilizadas como bodegas (cifras oficiales señalan que las bodegas ocupan actualmente 70 por ciento del espacio potencial para desarrollar vivienda), o están vacías.

Si además tomamos en cuenta que el centro de la CDMX es una zona que ya cuenta con infraestructura, servicios, y está conectada en términos de movilidad, podría decirse que muchos de esos inmuebles podrían dejar de ser obsoletos y “reutilizarse”.

No hay que olvidar que seguramente, muchos de esos edificios podrán estar catalogados como inmuebles históricos y patrimoniales, que requerirán de permisos especiales por parte del INAH o INBA para ser intervenidos, organismos con quienes los arquitectos y contratistas generales deberán trabajar de la mano, permanentemente, durante el proceso de restauración o reutilización.

¿Cuál es la diferencia ente restauración y reutilización de un inmueble?

 

La restauración interviene un edificio con la finalidad de restituir o reestablecer su unidad potencial, que ha sido deteriorada o perdida por un proceso de degradación, sin incurrir en alteraciones o falsificaciones de su naturaleza documental[1].

Por su parte, se conoce como “reciclaje” o "reutilización" a ese mismo proceso de intervención, en un edificio ya usado, para que pueda volverse a utilizar conservando o modificando su anterior uso e iniciando de este modo un nuevo ciclo de vida. El reciclaje siempre alberga la posibilidad de prolongar su uso, incluyendo acciones de renovación, reforma, rehabilitación e incluso restauración[2]

La disyuntiva anterior surgirá, muy seguramente en varias ocasiones, durante el proceso de repoblamiento del Centro Histórico de la CDMX. En cualquier caso, se requerirán de equipos expertos en arquitectura, gerencia de construcción, arqueología, entre otros, para recuperar esos espacios históricos y volverles a dar vida.

GAYA ha participado anteriormente en proyectos similares, destacando entre ellos, la recuperación del Convento de San Pablo, en Oaxaca, hermoso sitio que alberga hoy al Centro Académico y Cultural San Pablo; el reconocido Museo Amparo, en la ciudad de Puebla, y actualmente, en Barrio Santiago, en Querétaro. Estas tres ciudades, nombradas Patrimonio Cultural de la Humanidad, lo que implica una enorme responsabilidad, pero también, un gran motivo de orgullo para nuestro equipo.

Para conocer más sobre estos proyectos, dé click en los siguientes links: 

Museo amparo

Museo Amparo, restaurado por GAYA y el Arquitecto Enrique Norten. 2010

[1]Martínez Monedero, Miguel: “Reciclaje de Arquitectura vs Restauración Arquitectónica, ¿Herramientas Contrapuestas?”, en Hábitat y Sociedad, noviembre 2012, p. 24.

[2] Idem, p. 25 y 26