Como una generación siempre conectada y comprometida con la sostenibilidad del planeta, los millenials, prefieren opciones que les permitan disfrutar los bienes sólo cuando los necesitan, en lugar de adquirirlos.

La movilidad es un gran ejemplo del cambio de paradigma de esta generación y ha marcado la pauta de cómo será el transporte en el futuro. El renting o el carsharing son dos fórmulas que continúan creciendo a nivel mundial en esta nueva era digital.

Renting

Los hábitos, preferencias y necesidades de esta generación han permitido a diversas marcas desarrollar nuevas opciones de movilidad basadas en el desplazamiento compartido, sostenible y bajo demanda, con la idea de apoyar la economía colaborativa. Hoy en día, los jóvenes prefieren hacer uso del auto únicamente cuando lo necesitan ahorrando en costos de mantenimiento y circulación. Por ello, cada vez existen más opciones de servicio de vehículos de transporte con conductor (VTC), como Uber, Didi o Beat, cubriendo las nuevas necesidades de movilidad y seguridad de estos usuarios.

Carsharing

De la misma forma, el carsharing se ha convertido en una fuente de ingreso importante para los millenials, quienes a través de aplicaciones como BlaBlaCar o AllRide optan por compartir su vehículo incluso con extraños para reducir gastos en viajes de carretera y/o trayectos largos dentro de las ciudades. Esto se traduce también en nuevas formas de relaciones mediadas y organizadas por los medios digitales. Cabe mencionar que las nuevas generaciones se están convirtiendo en los principales compradores de autos eléctricos y ecológicos.

Todo parece indicar que este cambio de concepción no es una moda pasajera, sino una tendencia que marcará el futuro de las ciudades. Esto lo podemos confirmar al observar a la generación post-millenial o Generación Z -nacidos después del año 2000- quienes están convirtiéndose en adultos y presentan tendencias de consumo muy parecidas a los de sus predecesores.

Los beneficios

La renta y compartición de vehículos bajo demanda constituye un fuerte complemento al transporte público, ya que reduce la cantidad de autos en circulación y beneficia el flujo de tráfico. Esto repercute también en la calidad de aire que respiramos, ya que la emisión de CO2 se reduce considerablemente.

En cuanto al desarrollo urbano, la reducción de autos particulares puede traducirse en disminución de lugares de aparcamiento que pueden ser recuperados y convertidos en espacios verdes, lo cual significa una mejor calidad de vida para los habitantes.

 

Carsharing

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