En lo alto del cerro de Chapultepec, dentro de lo que hoy funciona como parque cultural en la Ciudad de México, se encuentra el Castillo de Chapultepec, un recinto que a lo largo de su historia ha sido utilizado para varios fines, desde almacén hasta residencia presidencial.

La construcción del palacio inició en 1785 durante el gobierno del virrey Bernardo de Gálvez (1785-1786) para recibir a los miembros de la nobleza recién llegados de España, y se realizó bajo la dirección de dos ingenieros: primero Francisco Bambitelli y posteriormente Manuel Agustín Mascaró. Sin embargo, la corona española ordenó suspender los trabajos y subastar la obra, y fue hasta 1806 que el Ayuntamiento de la Ciudad de México adquirió el recinto evitando que quedara en manos de particulares.

En 1833 se tomó la decisión de convertir el entonces abandonado palacio en la sede del Colegio Militar. En 1841 se inició la reconstrucción del edificio y se construyó un torreón en la parte más alta del cerro, lo que le dio el aspecto de fortaleza e hizo que se le comenzara a llamar “castillo.”

El Castillo de Chapultepec fue el lugar desde donde los jóvenes cadetes, hoy conocidos como “niños héroes”, defendieron a México en la Batalla de Chapultepec, el 13 de septiembre de 1847, contra las tropas Estadounidenses, las cuales querían apropiarse del territorio de Texas.

Años después, el castillo fue ocupado por primera vez como residencia presidencial por Miguel Miramón, quien fuera ex alumno del Colegio Militar. Durante su estancia, construyó nuevas habitaciones en el segundo piso del Alcázar o fortaleza, y la balaustrada o barandilla sur.

Del Imperio al Porfiriato

 

Entre 1864 y 1867, el Castillo de Chapultepec se convirtió en la residencia del archiduque austriaco Maximiliano de Habsburgo y su esposa, la princesa belga Carlota Amalia, durante la segunda intervención francesa. Es en esta época donde el alcázar adquiere su aspecto actual, con obras de remodelación del arquitecto mexicano Ramón Rodríguez Arangoity y el rediseño de los jardines a cargo del botánico austríaco Wilhelm Knechtel.

Fue en esta época cuando llegaron de Europa muebles, pianos, vajillas de porcelana, obras de arte, joyas y mantelería para convertir el recinto en un verdadero palacio. Muchas de estas piezas aún permanecen en el inmueble, que hoy alberga el Museo Nacional de Historia.

Carlota y Maximiliano dormían en las habitaciones de la planta baja, ya que les agradó la vista hacia el Oriente donde se apreciaban el lago de Texcoco y los volcanes Iztaccíhuatl y Popocatépetl. Por esta razón mandaron construir una terraza panorámica frente a sus habitaciones.

El 1878, después de haber caído el Imperio de Maximiliano, o Segundo Imperio Mexicano, se instaló en el Castillo de Chapultepec el primer Observatorio Astronómico Nacional, para lo que se colocó equipo especializado, un telescopio principal en el torreón, se construyeron nuevas habitaciones y dos garitas de vigilancia.

En 1883 Porfirio Díaz ordena el traslado del observatorio al pueblo de Tacubaya para poder convertir el recinto nuevamente en Colegio Militar, además de residencia veraniega para Díaz y su familia.

Porfirio Díaz estaba enamorado de Francia, por lo que pretendía que el Castillo de Chapultepec luciera a la usanza francesa y fuera un escaparate del progreso artístico y tecnológico del México de finales del siglo XIX. Para ello instaló, por ejemplo, un vitral en la terraza oriente del Alcázar, el cual se conserva hasta la fecha; elevadores, que eran la última tecnología en el país galo, y un boliche en cuya sala se llevó a cabo la primera exhibición de cine en México. Esto sucedió, en 1896, tan sólo ocho meses después de que los hermanos Lumiere presentaran el cinematógrafo en París.

Fue también el presidente Díaz quien decidió convertir el bosque que rodea el castillo en un parque para los habitantes de la ciudad, para lo que mandó trazar calzadas, instalar esculturas y kioskos, un jardín botánico y un lago artificial.

El siglo XX

 

En 1910 Porfirio Díaz fue derrocado por las tropas revolucionarias de Zapata y Villa, y para 1916 el ya Presidente Venustiano Carranza instaló en el castillo las oficinas del gobierno federal y la residencia presidencial, lo cual se mantuvo hasta el gobierno de Abelardo Rodríguez.

En 1939 Lázaro Cárdenas decretó que el Castillo de Chapultepec se convirtiera en el Museo Nacional de Historia y el recinto fue declarado patrimonio nacional. Para ello, se llevaron a cabo restauraciones de 1941 a 1944 y fue el 27 de septiembre de 1944 que el presidente Miguel Ávila Camacho inauguró el museo.

 

Chapultepec

Fotografía: Cynthia Romero