Sobre una de las calles más concurridas del Centro Histórico de la Ciudad de México, Francisco I. Madero, se encuentra el Palacio de Iturbide, antiguamente conocido como Casa Moncada, que representa una de las joyas más emblemáticas del barroco novohispano.

El Palacio fue comisionado en 1770 por Don Miguel De Berrio y Zaldívar, Marqués de Jaral de Berrio, como un regalo de bodas para su hija María Ana de Berrio y Campa, quien se casó con Don Pedro Moncada en 1768. El arquitecto encargado fue Francisco Antonio Guerrero y Torres, aunque la obra fue concluida en 1785 por su cuñado Agustín Durán, y fue construido sobre los restos del convento de la orden de Santa Brígida.

Durante el siglo XVIII el Palacio Moncada fue la construcción más alta de la Ciudad de México. Contaba con tres niveles: el entresuelo, donde se ubicaban las oficinas, las accesorias -que eran una forma de locales- y la puerta de ingreso; el piso principal, donde estaba la habitación familiar y la sala del estrado -donde la emperatriz recibía a sus invitadas- y una logia o sala para reuniones en el tercer piso que servía de mirador. Además, contaba con dos torreones que se utilizaban como salas de música o habitaciones para recibir huéspedes en visitas informales.

El edificio se considera una interpretación mexicana del barroco español, ya que existe una mezcla de elementos decorativos de carácter indígena y algunos otros que aluden a figuras mitológicas de origen europeo.

La fachada cuenta con balcones y escudos nobiliarios y muestra una combinación de tezontle en tonalidades rojizas y piedra chiluca en tonos grises. Se puede apreciar también el almohadillado o tallado de las piedras, y guardamelletas o remates arriba de los ventanales, elementos que resaltan el efecto de riqueza.

La residencia del Emperador

 

Tras la muerte de María Ana de Berrio y Campa y la salida de México de Don Pedro de Moncada, su hijo Juan Nepomuceno Moncada prestó la residencia a varios personajes. Entre ellos figuró Agustín de Iturbide, quién después de la entrada del Ejército Trigarante a México el 27 de septiembre de 1821, habitó la Casa Moncada hasta marzo de 1823, periodo en que fungió como el Primer Emperador Constitucional de México, y es entonces cuando la residencia empieza a ser nombrada Palacio de Iturbide.

A partir de 1822 el Imperio de Iturbide fue cuestionado por antiguos insurgentes, por lo que el emperador cambió de residencia y el Palacio de Iturbide se convirtió en la sede del Colegio de Minería. Luego funcionó como administración de la Lotería de la Academia de San Carlos y para mitad del siglo XIX fue convertido en un lujoso hotel. 

Recinto cultural

 

En 1964 el Palacio de Iturbide fue adquirido por el Banco Nacional de México y recuperó su memoria gracias a trabajos de restauración a cargo del arquitecto Ricardo Legorreta. Las obras concluyeron en 1972 y desde entonces se convirtió en oficinas del Fomento Cultural Banamex, A.C.

En enero de 2004 el inmueble abrió nuevamente sus puertas al público con la misión de difundir el arte popular mexicano. Dentro del Palacio de Iturbide pueden encontrarse exposiciones temporales, una biblioteca, una fototeca, salas de consulta, librería, tienda y talleres culturales. También alberga la exposición permanente “Historia del Palacio de Iturbide”

 Palacio de iturbide

Fotografía: mxcity.mx