Para nadie es un secreto que el sector de la Construcción es señalado como uno de los más corruptos, no sólo en nuestro en nuestro país, sino a nivel mundial.

Factores como la falta de claridad en normas y reglamentos, una tramitología excesiva, niveles aún bajos de digitalización y prácticas generalizadas como el soborno y la extorsión, entre otros, han contribuido a que, en los últimos años, la cantidad de dinero destinada a prácticas corruptas en este sector en México se incremente de manera considerable.

Si tomamos en cuenta, además, que los recursos económicos con que opera la industria inmobiliaria en México, son realmente altos (casi 36 mil millones de dólares en 2017, según cifras de la ADI), y se planea que ese monto aumente en 2018, las empresas que participamos en el sector de los Bienes Raíces –inversionistas, desarrolladores, arquitectos, constructores, entre otros– nos enfrentamos a una responsabilidad ineludible e impostergable: contribuir, desde nuestra trinchera, a combatir la corrupción.

 

¿Por dónde empezar?

GAYA se hizo esa pregunta hace ya varios años y la respuesta fue sencilla: se debe empezar desde casa.

Fue así como en congruencia con los principios fundamentales de la empresa de Honestidad, Transparencia, Ética y Valor Social, y a la par con un proceso de institucionalización serio y profundo, que dio inicio en 2016, la compañía diseñó un “Sistema Integral de Ética”, bajo la premisa de transparentar completamente la operación del negocio, tanto a nivel interno, como a nivel externo, con clientes, coequiperos y proveedores.

 

Dicho sistema está fundamentado en tres pilares:

 

  1. Elaboración de un Código de Ética, como eje rector y marco de referencia para todos los colaboradores de GAYA y también para sus grupos de interés externos. Se trata de un documento vivo, validado por el Consejo de Administración de la empresa, que establece lo que se puede y lo que no se puede hacer en relación con el trato con proveedores, relaciones con colaboradores, posibles conflictos de interés, lineamientos para dar o recibir regalos, entre otros.

Dicho código clasifica cualquier posible falta bajo dos rubros principales: 

  • Todo aquello que represente un posible quebranto patrimonial, en donde se incluyen robo, fraude, conflicto de interés, manejo de información privilegiada y ocultamiento de datos, entre otros.
  • Todo lo relacionado con el factor humano, como hostigamiento, violencia, acoso sexual, maltrato, por ejemplo.

 

  1. Conformación de un Comité de Ética, organismo rector integrado por tres Directores, quienes norman el Código anteriormente descrito y reciben de manera simultánea cualquier denuncia, ya sea anónima o no.

 

  1. Implementación de una Línea de Denuncias Anónimas, diseñada y atendida por una firma calificada, habilitada tanto para el personal de la compañía, como para proveedores, clientes y contratistas, en la que pueda reportarse cualquier conducta que ponga en riesgo los valores humanos, económicos y materiales de la empresa. El que sea una entidad separada quien reciba en primera instancia las denuncias, brinda, sin duda, mayor confianza a quien reporta. Los medios por los que se pueden levantar las denuncias incluyen línea telefónica sin costo, correo electrónico, página web, correo tradicional y fax.

 

Así, una vez recibida una denuncia, ésta es documentada de manera objetiva por el auditor, para posteriormente ser compartida con el Comité de Ética, quien analiza el caso e instruye al área de Capital Humano para realizar la investigación correspondiente.

Al terminar la investigación, se llega a una conclusión específica, se toman las acciones necesarias –que pueden ir desde descartar la denuncia[VB1]  por resultar improcedente, o en caso contrario, levantar actas administrativas o amonestaciones, hasta concluir la relación laboral y/o comercial– y se da una respuesta concreta a quien inicialmente realizó la denuncia. Se lleva un registro histórico de las denuncias atendidas, con el fin de entender dónde puede haber mayores incidencias, cómo se resolvieron las mismas y de qué manera se pueden prevenir situaciones sujetas de denuncia a futuro.

Durante 2017, los colaboradores y coequiperos se han sentido con la apertura y confianza necesarias para poder señalar posibles casos de corrupción, mismos que han siendo atendidos oportunamente, lo que nos hace pensar que vamos por el camino correcto.

 

¿Cuáles son los beneficios de ser transparentes y éticos? 

En GAYA tenemos muy claro que trabajar de una manera honesta impacta en nuestro negocio –y en el sector– de forma positiva. Por ejemplo:

  • Consolida a la empresa como un prestador de servicios confiable, lo que se traduce a su vez en una gran ventaja competitiva dentro del sector.
  • Fortalece a nuestro equipo de trabajo. Retenemos y atraemos colaboradores que comparten los mismos valores que la compañía, y que actúan en consecuencia. Esto, además, nos obliga a ser más competitivos en temas de remuneraciones y beneficios, lo que se traduce en un mayor nivel de compromiso y colaboración. Es un círculo virtuoso.
  • Contribuimos activamente a combatir los niveles de corrupción en el país y a transformar el status quo.

 

¿Qué se necesita para que todo lo anterior funcione, y no se quede solamente en papel?

Son varios factores los que inciden en que los buenos deseos de ser transparentes y éticos se conviertan en realidad:

  1. Contar con una directriz muy clara y compromiso total por parte de los directores de la compañía. Son ellos quienes marcan el camino a seguir y ponen el ejemplo sobre la forma en que se debe trabajar. Debe haber una congruencia absoluta entre lo que se dice y lo que se hace y contar con una disciplina férrea para lograrlo.
  2. Que exista un marco de referencia normativo en el que los colaboradores y audiencias externas sepan dónde “pueden moverse”. Este código de ética debe ser respaldado, además, por un reforzamiento interno de las políticas y procedimientos de la empresa.
  3. La ejecución de campañas de Comunicación Interna que, de manera permanente, refuercen los beneficios de vivir y trabajar en una cultura de transparencia.
  4. Evitar instrumentar este tipo de medidas únicamente por conseguir un reconocimiento o certificación externa. Debe buscarse, por el contrario, crear una cultura real de transparencia y ética, que incida en el comportamiento de nuestros colaboradores, clientes, coequiperos proveedores y contratistas.

 

Trabajar en un ambiente de honestidad, transparencia y ética, permea más allá de nuestras operaciones, impactando directamente en la conciencia del individuo y en todas sus relaciones. Hoy sabemos que sí se pueden hacer las cosas de forma diferente y, que la ética laboral sin duda influye en el quehacer cotidiano y en el entorno cercano de quienes entienden esos valores, los hacen suyos y los adoptan como una forma natural de vida.