Además de tratarse de una de las obras arquitectónicas más representativas de la Ciudad de México, el Monumento a la Revolución es un mausoleo donde descansan los restos de personajes de gran relevancia, como Venustiano Carranza, Francisco Villa, Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles, y Lázaro Cárdenas.

Su historia hace de este recinto uno de los monumentos más destacados a nivel mundial, por lo que te contamos algunos datos importantes para que conozcas a fondo cómo nació esta bella construcción del siglo XX.

1. Lo que iba a ser el Palacio Legislativo

En 1887 Porfirio Díaz lanzó una convocatoria para la elaboración del proyecto arquitectónico del Palacio Legislativo, el cual albergaría a las Cámaras de Diputados y Senadores, y algunas oficinas de dependencias de gobierno. El proyecto quedó a cargo del arquitecto Émile Bénard, y Díaz puso la primera piedra de la estructura el 23 de septiembre de 1910. La construcción quedó detenida con el estallido de la batalla de la Revolución, el 20 de noviembre del mismo año.

Maqueta monumentoMaqueta del proyecto del Palacio Legislativo. Fotografía wikipedia.org

2. Salón de los Pasos Perdidos

 

La obra estuvo suspendida durante la lucha revolucionaria y fue hasta que Francisco I. Madero subió al poder, que ordenó reanudar la construcción, pero su muerte volvió a detenerla. La estructura de lo que sería un salón de los Pasos Perdidos -que en arquitectura se refiere a un gran vestíbulo o lobby capaz de contener a una gran número de personas y distribuirlas a otras partes de un edificio- estuvo abandonada y en deterioro. Émile Bénard volvió a México en 1922 para intentar dar vida al proyecto, ahora bajo la idea de un monumento a los grandes héroes de la lucha revolucionaria. El entonces presidente Álvaro Obregón aceptó la propuesta llamándole Panteón a los Héroes, pero fue asesinado en 1928. Un año después murió Bénard.

monumento2Estructura del Salón de los Pasos Perdidos. Fotografía mxcity.mx

3. El rescate de la estructura

 

La estructura de acero comenzó a desmantelarse para usar el material en vías férreas, pero el 1933 el arquitecto Carlos Obregón Santacilia sugirió al ingeniero Alberto J. Pani aprovecharla para honrar la concluida lucha revolucionaria. El proyecto fue aceptado gracias al apoyo de Plutarco Elías Calles, quién convenció al entonces presidente Abelardo Rodríguez.

Monumento3Fotografía mexicodesconocido.com.mx

4. El nacimiento del Monumento a la Revolución

 

La construcción del monumento actual ocurrió entre 1933 y 1938. Se recubrió la cúpula con láminas de cobre y se removió el águila que remataba la linternilla, la cual se trasladó al Monumento a la Raza, al norte de la ciudad. Obregón Santacilia dio un estilo Art Déco, muy vigente en la época, y lo contrastó con las piedras de cantera color claro y piedra volcánica negra. Además, se colocaron 18 lámparas reflectoras alrededor de la Plaza de la República, así como grupos de esculturas diseñadas y ejecutadas por el escultor mexicano Oliverio Martínez de Hoyos. Además, se habilitó el mausoleo, donde -como mencionamos al inicio- actualmente descansan los restos de Venustiano Carranza, Francisco Villa, Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles, y Lázaro Cárdenas.

monumento4Fotografia mxcity.mx

5. El centenario de la Revolución

 

El 20 de noviembre de 2010, cien años después del inicio de su construcción, el monumento fue re inaugurado con motivo del festejo del centenario de la Revolución Mexicana tras una remodelación con una inversión estimada de 360 millones de pesos. Conservando su arquitectura, se renovaron el mausoleo y el Museo Nacional de la Revolución y fueron restaurados la piedra y el cobre. El recinto fue abierto al público y se instaló al centro un elevador transparente para que los visitantes puedan conocer el mirador y la linternilla del Monumento. ¿Y tú, qué esperas para visitarlo?

Monumento5Fotografia: ngenespanol.com